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19 May 2016
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La respuesta es EDUCACIÓN

Una frase que puede parecer obvia o redundante, para quienes con profesión y vocación se ocupan en el día a día de tan importante labor. Pero sin duda, mucho más importante en época de elecciones.

Hablemos de política
Asistimos a un momento privilegiado en el que estamos redefiniendo la EDUCACIÓN. Ya no se trata de “alfabetizar” ni de transmitir y acumular conocimientos, sino de generar pensamiento crítico y reflexivo a través del diálogo; en devolver respeto y dignidad a la palabra, que es una manera de devolvernos a nosotros mismos esos valores esenciales.
 
Como diría Jorge Wagensberg, cambiar la respuesta es evolución, pero cambiar la pregunta es “revolución”. Nuestra sociedad ha cambiado, la realidad del mundo ha cambiado y convendría plantearse un nuevo interrogante sobre la educación, que posibilite un diálogo fecundo, en una sociedad diversa, diferente y sin duda, desconcertante.
 
De ahí la importancia de las próximas elecciones, en las que nos enfrentamos a mucho más que un voto, y en consecuencia a sentirnos luego satisfechos o decepcionados con los resultados. Nos enfrentamos al interrogante ineludible de “qué sociedad queremos” y debemos ser partícipes activos para que el mensaje llegue a nuestra joven ciudadanía.
 
¿Hay debate y reflexión en nuestras aulas sobre  la importancia del momento que vivimos?
 
Me pregunto:
 
- ¿Conocemos las propuestas en educación que cada uno de los partidos políticos hace en sus programas electorales?, ¿podemos diferenciar entre contenidos y slogans?, ¿es motivo de diálogo entre el grupo de profes, en nuestros grupos de referencia, etc.?
 
- ¿Hay debate y reflexión en nuestras aulas sobre la importancia del momento que se vive y del que nuestros alumnos forman parte aunque no voten?, ¿logramos transmitir que la amistad cívica es indispensable en una sociedad, como promesa de dignidad en la convivencia?, ¿ponemos en evidencia el diálogo inteligente y lo contraponemos a las tertulias malsonantes, que no son ejemplo de libertad de expresión sino de legitimar estupidez ?... ¿o no es sobre esto de lo que debería tratar la educación, siendo en las aulas dónde se comienza a forjar la democracia? 
 
No se trata solo de contraponer opiniones divergentes, sino de abrirse a nuevos significados. Que los alumnos comprueben que el acierto no nace en la cabeza de una sola persona, sino que resulta del respeto y del pensamiento crítico del grupo. 
 
La educación debe ser la columna vertebral del cuerpo social, no solo para la política, sino para toda la sociedad civil, exigiendo compromiso, dejando de ser espectadores para convertirnos en protagonistas. Dejar el valor supremo del usuario, pasando al del hacedor, al valor de producir, de crear. Eso facilitaría llegar a regenerar el sistema democrático.
 
Ante estas nuevas elecciones, interroguémonos acerca de los objetivos a largo plazo (nuestros plazos, no el de los políticos de turno) y cómo estos se reflejan en las propuestas electorales, para poder proyectar un nuevo diálogo en el que, sin duda, deberá incluirse también el mundo académico, responsable de la formación de los futuros profes. 
 
El reto es apasionante.
 
                                                    “Saber que se puede, querer que se pueda….
 
 
 


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