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27 Feb 2014
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Cazadores de números. Un aula en la calle

Creo que la educación es, si no la única, una de las pocas profesiones que generalmente olvida su propio objeto de estudio y atención: los Niños y Niñas.

No hay semana en la que no acuda a cualquier tipo de reunión o claustro para tratar un sinfín de problemas relacionados con nuestra labor, y todo ello, aparentemente, con el objetivo de velar por los intereses de nuestro alumnado: planes de mejora académica, programas de integración, de necesidades especiales y de compensación educativa, planificaciones didácticas, aplicación de recursos, etc…

Y no digo yo que nada de esto esté mal, más bien lo contrario, - además  sería una especie de blasfemia-, pero lo que sí digo es que trabajamos dando por supuestas muchas cosas, por ejemplo, que todo eso va a ser del interés de nuestros alumnos y alumnas a las que precisamente van encaminadas todas esas medidas. Ojetivamente, seguro que les interesa, pero  también sé que les gustaría mucho más ser partícipes activos de su propia educación y no limitarse a ser la parte pasiva.

trabajamos dando por supuestas muchas cosas, por ejemplo, que todo eso va a ser del interés de nuestros alumnos y alumnas a las que precisamente van encaminadas todas esas medidas

Durante este año asisto a un curso de matemáticas para la mejora del rendimiento en esta área. Es un loable esfuerzo por parte del equipo directivo que nos proporciona estos recursos y también por parte de maestras/os asistentes y de los ponentes que intentamos sacarle todo el jugo. Descubro cosas muy interesantes:  la primera  es que cuando he presentado una encuesta para sondear la opinión sobre las matemáticas de nuestros alumnos y alumnas (cómo las enseñamos, cómo las aprenden, que es lo que más les interesan y lo que menos, qué les parece el cálculo, la resolución de problemas, etc.). Tal trabajo ha quedado inédito después de “Solo faltaría que les pidiéramos opinión” se dejó  sentir.

Obviamos, muchas veces, a nuestro verdadero objeto de estudio, el alumnado. Y eso, ellos y ellas lo perciben claramente. Saben que están al margen de su propia educación. Y esta es la primera fractura educativa. Lo hacemos por su bien, lo que no tengo tan claro es que lo hagamos bien. Ya ni siquiera estoy convencido de que ese concepto de Educación Obligatoria del que tan orgullosos se sienten algunos, vaya bien dirigido. Sí que debe haber una obligación educativa para que nadie quede fuera del proceso educativo, lo que no tengo tan claro es que el sistema obligue a estudiar a base de imposición de criterios y objetivos, porque acaba convirtiéndose en un auténtico suplicio y no en un placer.

Nos fuimos tan felices para el cole y, sobre todo, deseando volver al día siguiente, algo fundamental para querer aprender matemáticas y lo que les echemos.

En una de nuestras salidas matinales por el barrio, con los niños y niñas de 1º de Primaria nos fuimos a descubrir números y el valor de los mismos. Iban entusiasmados con sus cuadernos anotando todo lo relacionado con el tema, cuando nos detuvimos en una inmobiliaria. Apuntaban cantidades de miles de euros, precio de los pisos, cantidades que están muy lejos de sus objetivos curriculares. ¡Pero sabían perfectamente de qué se trataba! Levantaba admiración entre los viandantes la ilusión por aprender que desprendían.El dueño de la inmobiliaria, sorprendido por tal espectáculo ante su fachada, nos regaló bolígrafos y agendas. Nos fuimos tan felices para el cole y, sobre todo, deseando volver al día siguiente, algo fundamental para querer aprender matemáticas y lo que les echemos.



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Comentarios

Verónica Pagazaurtundua Verónica Pagazaurtundua 15 Mar 2014 | responder
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Buenas Antonio,
creo que hablamos del concepto INCLUSIÓN con bastante ligereza, porque, al igual que tú, opino que es importante e interesante conocer la opinión de nuestros alumnos, sus gustos y motivaciones ante el aprendizaje. Esto nos servirá para que los alumnos nos orientaren y nos den las pistas suficientes para organizar nuestras clases... siempre teniendo en cuenta los contenidos curriculares marcados por Ley y nuestra propia metodología.
Me encanta leer tus experiencias "al aire libre". Ten claro que una de esas salidas educativas es mucho más significativa que unas cuantas clases en el aula donde el profesor explica de manera rutina a un grupo de alumnos.
Un abrazo y mucho ánimo para continuar así tu labor educativa
Verónica