Inicio > Los proyectos > La silla de los abrazos
04 Jun 2013
Compartir:

Autor/a:

Deberes no: placeres

Cambiar el concepto de "deber" por el de "placer" no es baladí: es una cuestión de compromiso, de amor por la enseñanza y por el aprendizaje.

Cuando se empieza un nuevo curso, hay una serie de preguntas recurrentes por parte de los niños y las niñas, entre ellas la siguiente:

-¿Profe, vas a poner muchos “deberes”?

Tema crucial, y hasta polémico, este de los “deberes”. Mi contestación, que también es mi planteamiento sobre el asunto, es la siguiente:

-Yo no pongo “deberes”.

Y enseguida estalla una explosión de júbilo:

-¡¡Bien!! ¡¡Toooma!!

Pocas afirmaciones, en este caso negaciones, producen tanta alegría en una clase. Luego viene la segunda parte aclaratoria:

-Nosotros vamos a hacer “placeres”, porque lo vais a pasar tan bien aprendiendo que vosotros mismos estaréis deseando llevaros “placeres” para hacerlos en casa.

No es un mero matiz semántico: se trata de una cuestión de compromiso, de inculcar el valor de concebir la educación no como una obligación que exige deberes, sino que ofrece “el placer de los placeres”, que no es otro que entender que se estudia y se trabaja por uno mismo, por la propia satisfacción y no sólo por la de los padres y madres, o por cumplir con los profesores. Cuando los niños y niñas comprenden esto, todo es mucho más fácil; desde luego, tienen sobrada capacidad para percibirlo así, sólo es cuestión de mostrarles posibles caminos.

Voy a contaros anédcotas verdaderas, por increíbles que parezcan, que ilustran esta reflexión. Raúl se puso enfermo de varicela, una semana en casa. Pues bien, todas las tardes su padre Ion, venía a buscar los "placeres" de su hijo, por imposición del propio niño que no quería perder el ritmo de la clase, y cada mañana el padre venía con la tarea hecha para que lo corrigiera al mismo tiempo que la de sus compañeros ¿Increíble? No, cierto.

La mamá de Alba, Charo, un día relataba cómo en el parque, con otras mamás, le preguntaba a su hija si tenían que volver pronto a casa para hacer sus “placeres”. La niña le contestó que no, que tenía muy pocos: “Sólo cuatro fichas y repasar algunas cosillas". Dijo que eran muy fáciles. Las demás madres y padres profirieron una exclamación de asombro pues les parecía mucho trabajo y sobre todo, preguntaron qué era eso de “los placeres”. Según contaba Charo, se extrañaron mucho por el entusiasmo que Alba sentía ante la idea de hacer las tareas en casa.

Estas tareas, las que llamamos “deberes”, y que generalmente son como una pesada carga para los alumnos, pueden ser muy gratificantes, cuando son la continuación de una jornada placentera de aprendizaje.

Y así, es cierta mi afirmación de que no pongo deberes, son los propios niños y niñas las que se ponen sus “placeres”. Curiosamente se produce un bonito “pique” pues ninguno quiere hacer menos que los demás. Después se corrigen entre todos, asumiendo errores y dando lugar a la autocorrección, desde la reflexión personal y la de colaboración de todo el grupo.

¿Nuestra lección de hoy? Que aprender es un placer y enseñar, tanto o más.

 

Fotografía cedida por Antonio Ferrándiz.

 

Tags:
educación emocional
aprendizaje emocional


Compartir:

Comentarios

NOELIA PÉREZ NOELIA PÉREZ 05 Jun 2013 | responder
Comment: 

¡Hola! tengo una duda sobre este tema, que me parece muy interesante, pero... aunque les digas a los niños que esos deberes se llaman "placeres" ¿cómo haces para que no te digan "siiiii, claaaaaroo, placereeees"? porque sé que mis niños de 4º de primaria lo dirían. ¿Cómo haces para que a unos deberes normales, ellos también los perciban como placeres?

Antonio Ferrándiz Antonio Ferrándiz 05 Jun 2013 | responder
Comment: 

Hola Noelia! Es cierto que los planteamientos varían según cursos. En los del 2º ciclo, depende de algo primordial, que haya una continuidad sobre lo que se trabajó en el anterior o no, la cuestión es cuando los planteamientos docentes son diferentes, entonces el tema es más delicado. Lo cierto es que las tareas que puedan llevar a casa deben responder, desde mi punto de vista, a un proceso en el que nuestros alumnos y alumnas lo contemplen desde su necesidad y sus ganas por satisfacerlas, en cualquier caso depende más de la actitud docente que de la de los propios chicos y chicas.
Muchas gracias por tus comentarios.

Verónica Pagazaurtundua Verónica Pagazaurtundua 07 Jun 2013 | responder
Comment: 

¡Una idea sencilla, a la vez que creativa y muy útil! Gracias Antonio, lo pondré en marcha porque creo que un sutil cambio de concepto puede tener un resultado muy positivo para aumentar el interés y la motivación.
Por otro lado comentar la fotografía donde se ve a vuestros alumnos colocados en forma de U, es una agrupación con la que yo trabajo mucho y creo que potencia la atención y el trabajo en equipo....
¡¡¡Un saludo  y a seguir así!!!