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16 Oct 2012
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Emociones y juego: un taller-idea de Hanoch Piven

¿Crear una cara a partir de objetos inesperados? Quizá parezca imposible conseguirlo con objetos tan sencillos como bolitas de vidrio, cordones, tornillos , pero en este taller de Hanoch Piven descubriremos cómo lograrlo. Esta actividad puede constituir la base de una clase en la que los alumnos reflexionen sobre sus emociones, al mismo tiempo que van construyendo expresiones con los objetos.

Expresiones faciales con objetos

La teoría clásica de la expresiones faciales define siete emociones básicas: ira, alegría, sorpresa, temor, tristeza, repugnancia y desdén. Puesto que las partes más influyentes de la expresión de una persona son las boca, los ojos y las cejas (cuyas formas, tamaños y colocación en relación con otras partes de la cara dan lugar a la expresión), vamos a concentrarnos en construir una expresión en función de estas partes.

 
Encima de una tabla de madera, y en nuevo sencillos pasos, vayamos construyendo una cara sencilla.
 
  1. Las bolitas de vidrio son los ojos, los  tornillos las cejas y formamos una L para la nariz. Con el cordón creamos la curva de una sonrisa alegre.
  2. Si invertimos el cordón, fácilmente surge una cara triste: a veces las emociones nacen y mueren con la misma facilidad. Una pequeña modificación de las cejas alarga el rostro y añade tristeza a nuestra cara. ¿Será ese el origen de la expresión “tener la cara larga”?
  3. Si en lugar del cordón ponemos una culebrita, el resultado es una expresión confusa, aun sin tocar ojos y cejas. 
  4. En cambio, si la boca se convierte en un círculo, obtenemos una cara atónita. Basta con alejar un poco las cejas para conseguir el efecto de “ojos abiertos”. ¿Qué causaría una expresión parecida?
  5. Con la boca más grande, la expresión es de miedo. Para eso ha sido suficiente colocar las conchas debajo de las pupilas.
  6. Ya tenemos pánico, alejando la boca de la nariz. Al alejar los objetos del centro del rostro, se crean emociones muy acentuadas.
  7. Si cambiamos el ángulo de las cejas, pasamos a denotar ira: la cara es más comprimida, más estrecha. ¿Creéis que la ira es alargada, amargada incluso?
  8. Cambiamos la boca y alineamos las cejas y transformamos la cara a una expresión de desconcierto.
  9. Ahora, con los ojos estrechados y cerca de las cejas, obtenemos una sonrisa cínica, incluso desdeñosa. Levantar las cejas suele ser una señal de desdén, pero si además sumamos una boca torcida, ya tenemos la expresión completa de desprecio. ¡Hay que ir con cuidado con cómo movemos nuestra boca y ojos!
Como podéis ver, este ha sido uno de los caminos que hemos emprendido gracias a las técnicas del collage artístico de Hanoch Piven, ¡pero no es la única! Atrévete a entrar en nuestras otras Aulas Creativas para descubrirlas.
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