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12 Dec 2017
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Una experiencia de aprendizaje cooperativo

El aprendizaje cooperativo está presente en muchas aulas. Cada día son más los docentes que se suman a esta forma de enseñanza, cambiando no solo la organización de su clase, sino también su forma de educar y relacionarse con su alumnado. 

Para conocer más sobre la implementación del aprendizaje cooperativo en las aulas, hemos hablado con Nacho Vega, experto en aprendizaje cooperativo y profesor en el Colegio Obispo Perelló de Madrid. Él es uno de los muchos docentes que se atreven cada día a llevar el aprendizaje cooperativo a sus aulas, y ésta es su experiencia:
 
¿Por qué has optado por esta forma de trabajar en el aula?
Creo que esta metodología prepara mejor a los alumnos a la hora de interactuar con otros, ganan en autoestima y sobre todo atiende a la diversidad de una manera excelente, dado que está basado en la consecución de un objetivo común donde la base es la igualdad de oportunidades y los resultados benefician tanto al individuo como al grupo.
 
¿Notas un cambio de disposición o motivación de tus alumnos al trabajar con este modelo de aprendizaje?
Rotundamente sí, los alumnos con poco tiempo de exposición a esta metodología, se sienten cómodos e integrados en las tareas del aula. Además, se establece una interdependencia positiva y una igualdad de oportunidades que favorecen la mejora de los vínculos afectivos a través de las celebraciones grupales, esto trae consigo una mejora los resultados académicos.
 
¿Crees que es un buen modelo para trabajar las competencias de los alumnos? ¿Cuáles crees que se ven más reforzadas?
En efecto, al poner en marcha proyectos o unidades didácticas que incluyen el trabajo cooperativo, se pone de manifiesto rápidamente que todas y cada una de las competencias clave pueden ser trabajadas sin excepción alguna.
Bien es verdad que desde edades tempranas destaca la Competencia Lingüística, por los procesos de comunicación que se dan dentro de los grupos de trabajo, el sentido de iniciativa y emprendedor, ya que todos acaban participando en todas y cada una de las actividades propuestas, lo que genera un aumento en su autoestima y motivación por el inestimable valor que da el sentido de pertenencia a un grupo. Por último, recalcar las competencias de Aprender a aprender, donde el Trabajo cooperativo en sí mismo nutre a cada niño de las herramientas necesarias para que, a través de la cooperación con sus compañeros, pueda enfrentarse a situaciones de aprendizaje muy diferentes, para poder hacerlo solo o en conjunto.
 
En relación con la implementación, ¿te encuentras problemas? ¿Por qué crees que otros colegios no optan por esta forma de trabajo?
En mi caso no he encontrado muchos problemas. Los más difíciles de resolver son los de índole organizativo, a la hora de crear un grupo de trabajo repartido equitativamente en los diferentes cursos.
Por otro lado, la reticencia que se puede encontrar por parte de otros compañeros suele diluirse con formación, apoyo y compartiendo todas las experiencias posibles, las buenas y las no tan buenas.
Creo que los colegios que no optan por esta metodología, en mayor o menor medida se debe o bien al desconocimiento, porque han quedado anclados en su zona de confort, o porque se haya producido una experiencia no especialmente satisfactoria a corto plazo, no observando la constancia necesaria para ir asentando esta metodología.
 
La evaluación siguiendo este modelo de aprendizaje, ¿supone un esfuerzo o dificultad? ¿cómo la llevas a cabo?
No requiere un esfuerzo extra, más bien es un cambio de mentalidad para centrarse en la evaluación de los niveles de logro en los procesos de aprendizaje. Esto supone que por un lado tendremos que evaluar el proceso en sí mismo dentro del grupo con modelos de autoevaluación, evaluación grupal y la propia observación del profesor. En este caso podemos utilizar rúbricas o tablas para su posterior análisis y reflexión. A su vez, de manera paralela trabajaremos la evaluación de los contenidos teniendo en cuenta que forman parte del compendio de elementos que dará como resultado el aprendizaje competencial, teniendo muy en cuenta la dificultad en la adquisición de los aprendizajes de cada alumno y la posible no concordancia con la evaluación grupal. En este caso podemos usar métodos de evaluación tradicionales en los que se puede implementar incentivos en el resultado de la calificación individual, donde este esfuerzo contribuya a la interacción promotora del grupo.
 
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Tags:
educación
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